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sábado, 26 de marzo de 2016

¿Cómo y dónde se produce el acoso laboral? autodiagnostico



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Las cuatro fases del acoso

Durante sus investigaciones en Suecia, Leymann pudo comprobar que los procesos de acoso siempre ocurren del mismo modo. Los médicos de empresa, consejeros de personal y sindicatos también tuvieron que admitir que existía un asombroso parecido entre los casos. Observando más detenidamente los incidentes, sorprende que las personas adultas puedan manifestar unas conductas que sólo pueden describirse como infantiles, ridículas, antisociales y poco civilizadas, de tal modo que, a decir verdad, estas personas más bien tendrían que avergonzarse de su comportamiento en vez de estar orgullosos de ello, como ocurre con mucha frecuencia.
A continuación detallamos algo más sobre las cuatro fases del acoso.
Los problemas de convivencia son, hasta cierto punto, habituales en la familia, con la pareja, en el círculo de amigos o en el lugar de trabajo. Con mucha frecuencia, los conflictos proceden de nimiedades y tonterías. Si un problema de este tipo no se resuelve, sigue ardiendo, va aumentando y, finalmente, puede convertirse en una situación de acoso. Según Leymann, esta despreocupación podría mostrarse casi como el motivo más importante para el origen del acoso laboral.
Hasta qué punto una discrepancia degenera en una de estas situaciones, depende siempre de la manera en que los interesados la tratan. Se puede llevar a cabo bastante rápidamente, si los partícipes desde el principio dicen lo mismo o contraen un compromiso. Pero también puede terminar en una enemistad eterna o incluso llegar a las manos.
Los problemas son necesarios e importantes para cambiar las cosas. Muchos progresos positivos de nuestra sociedad se han alcanzado solamente mediante discusiones constructivas y diferencias de opiniones. Podría haber muchos menos conflictos si, según Leymann, «las personas se comportasen de una forma un poco más cívica». Sólo una pequeña parte de los problemas se extiende a casos de acoso, en el sentido estricto de la palabra.
La segunda fase es decisiva en el proceso de acoso. Desde el momento en que un problema no se aclara, la víctima ya puede prepararse. En poco tiempo ocurren los cambios más espantosos. Aquel compañero tan apreciado y querido en su día de repente es ignorado por todos. Su confianza en sí mismo se altera sensiblemente, se encuentra presionado y se vuelve inquieto. Según su carácter, se vuelve arisco, antipático y desconfiado o se retrae cada vez más en sí mismo y se mantiene callado a partir de entonces.
Si estas reacciones tienen lugar después de que haya aparecido un problema de manera más o menos manifiesta, el proceso seguirá adelante. Sin embargo, si la táctica se presenta de repente, el acosado ya no podrá mantener contacto con sus compañeros y automáticamente se verá expuesto a un constante papel defensivo. Las personas que permanezcan al margen notarán que le pasa algo extraño.
Es muy posible que la persona que recibe este trato no tenga que pasar por esta segunda fase. Especialmente si un superior, justo después de la primera acometida, por decirlo así, hace callar al acosador enseguida. En ese caso, probablemente se pasará de la primera a la tercera fase.
El acoso laboral no puede mantenerse en secreto durante mucho tiempo. No es difícil que la sección de personal o el comité de empresa sospechen e intervengan en el asunto. Pero entonces, la mayoría de las veces ya será demasiado tarde para la víctima, que estará tan dañada psíquicamente que se comportará muy mal, ya no aportará el rendimiento esperado y, muchas veces, debido al ambiente insoportable en la empresa, habrá comenzado a ausentarse de manera injustificada. De este modo, quienes no han participado en las maniobras de acoso también verán la incapacidad y el fracaso de la víctima.
A menudo se intenta trasladar a la persona en cuestión a otro departamento o incluso se le amenaza con el despido. A partir de ese momento la víctima es considerada una persona «difícil» y un «estorbo» del que conviene deshacerse lo antes posible. En esta situación, es muy probable que todo se le escape de las manos y los problemas comiencen a aumentar vertiginosamente.
Bastante a menudo, mediante estas medidas preventivas se infringen las leyes vigentes. Y todo esto sólo porque se obsesionan con la idea de deshacerse de esta persona «difícil». Muchas acciones de acoso laboral no son demostrables y según el Código penal no se consideran injurias o difamaciones, por lo que no pueden aceptarse en un proceso judicial laboral.
Si pudiesen ponerse en marcha medidas jurídicas laborales, el caso se hará oficial en toda la empresa. Como entonces se cuchicheará que algo no va del todo bien con el trabajador en cuestión, y las personas que saben poco acerca del procedimiento de acoso laboral, pensarán que alguna razón habrá para que haya sucedido.
La víctima ya no tiene ninguna oportunidad más. Si nadie la ayuda, lo que sucede la mayoría de las veces, a medida que pasan los días se sentirá más excluida. De nuevo el asesinato moral habrá funcionado perfectamente.
Por regla general, los casos avanzados de acoso laboral terminan con un despido. O bien la víctima se despide voluntariamente de la empresa porque ya no tiene más fuerzas, o bien el empresario encuentra algún pretexto para despedir a esta «persona molesta». Con frecuencia, algunas de las personas que se ven sometidas a fuerte presión acceden a pactar una rescisión de contrato.
La persona que es acosada durante largo tiempo suele sufrir graves enfermedades psicosomáticas. A menudo se le prescriben bajas médicas de larga duración e incluso acaba apartada del mundo laboral.
Quien ha sufrido acoso una vez tiene problemas para encontrar un nuevo puesto de trabajo, ya que teme que en la nueva empresa no la crean y se pongan en contacto con la empresa anterior para saber qué ha pasado. En algunos casos la víctima está tan afectada física y mentalmente que no puede ocultar su problema en una entrevista personal.
Estas derrotas vuelven a colocar al trabajador bajo una enorme presión psíquica. Se siente perdido y piensa en el suicidio. Un gran número de personas en situación de acoso intentan suicidarse. Según los cálculos, cerca del 20 % de los suicidios se basan en el acoso laboral.
Las tácticas de acoso más frecuentes
1.  Ataques sobre las posibilidades de comunicarse
2.  Ataques en las relaciones sociales
3.   Repercusiones en la estima social. Por detrás se habla mal de la víctima.
4.  Ataques sobre la calidad de la situación profesional y de vida. No se asigna ningún trabajo a la víctima.
5.  Ataques a su salud
El Sindicato Alemán de la Industria del Metal, en un folleto sobre el acoso laboral, ha enumerado las veinte acciones más populares de acoso laboral. Son las siguientes:
1.  Hablar mal de una persona a sus espaldas.
2.  Hacerle miradas o gestos de desprecio.
3.  Rechazar su contacto mediante señas.
4.  Emitir juicios erróneos u ofensivos de las tareas e ignorar a la persona.
5. Difundir rumores y criticar constantemente su trabajo.
6.  Los superiores evitan comunicarse con ella.
7.  Se cuestionan sus decisiones.
8. Se reciben tareas muy por debajo de las posibilidades asignadas.
9.  Se pone en ridículo a la víctima o se la separa de los compañeros.
10. Se le interrumpe continuamente y se evita toda comunicación con ella.
11. Los compañeros no permiten que les dirija la palabra.
12.  Se le grita y se le insulta en voz alta.
13. Se sospecha que tiene algún tipo de trastorno psíquico. Se le obliga a realizar trabajos que dañan su amor propio.
14.  Se le amenaza de palabra.
15.  Se le asignan tareas absurdas.
16.  Se le asignan tareas nuevas continuamente.
17.  Se le asignan tareas ofensivas.
18.  A los compañeros se les prohíbe responder.
19.  Se la ataca por su la afiliación política.
20.  Se critica constantemente su vida privada.
Por otra parte, las mujeres suelen acosar de distinta manera que los hombres. El comportamiento de acoso laboral dependiente del sexo no se reduce, sin embargo, solamente a diferencias psíquicas y relativas a la educación, sino a una libertad de movimientos diferente, pues muchos hombres poseen otros instrumentos de poder que las mujeres, debido al diferente reparto de posiciones en la vida profesional (véase también capítulo «El acoso entre mujeres», pág. 64).
La importancia del nivel en el que se lucha
En Suecia se investigaron tres orientaciones de acoso laboral el acoso que ocurre en el mismo nivel, el que sucede de un nivel superior hacia otro inferior y el que tiene lugar desde un plano inferior a otro superior. El tipo de acoso laboral más frecuente es el que sucede en un mismo nivel y a continuación le sigue el que se ejerce desde una posición de superioridad. La combinación de estos dos grupos de acosadores, es decir, de trabajadores y jefes juntos, es mucho menos frecuente. Y el acoso laboral de un plano inferior a un nivel superior constituye inevitablemente el último de la clasificación de esta pequeña estadística. ¿Quién se atreve a proceder contra su jefe? Es muy fácil que la estrategia falle y el jefe tome represalias contra su enemigo.
Si una persona acaba en la lista de acosados a causa de la envidia, entonces los éxitos del pasado serán ignorados para que el fantasma pueda aparecer. Posteriormente, incluso los resultados y los trabajos oficiales serán desdeñados con frecuencia y se convertirán en una excusa para el acoso.  Hay que molestar de forma indiscriminada y procurar que la persona perjudicada dude de sí misma. Una persona que sabe de lo que es capaz y lo que rinde y, de repente, se la considera inepta, sufrirá enseguida las consecuencias. Si la persona es nueva en la empresa y desea demostrar su eficacia mediante determinados trabajos, sus acosadores lo evitarán de diversos modos. Cuando el empresario acepta contratar a una persona un tanto a disgusto, ésta, al ser nueva en otra empresa, enseguida puede ser considerada inapropiada, pues el miedo ante el nuevo fichaje, y de quien ya habla todo el mundo, hará que los compañeros de su sección lo dejen naufragar desde el principio.
Tenga en cuenta las siguientes indicaciones:
a)  Sea consciente de sí mismo si ha cometido un error.
b) Demuestre su carácter. Quien reconoce sus errores, también puede mostrar su fuerza en un momento dado.
c) Aprovéchese de las debilidades del posible acosador, mostrándole comprensivo y tolerante de sus fallas.
Es muy importante seguir estas indicaciones:
a) No tolere las habladurías sobre su vida privada.
b)  Devuélvale sus propios argumentos.
c) Forme un equipo cuanto antes.
d) Diríjase a los superiores.

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